La Energía Solar Térmica es una opción interesante desde un punto de vista medioambiental y económico. De hecho,  supone una reducción del consumo eléctrico superior al 50%. Aporta confortabilidad al usuario puesto que reduce la dependencia de las constantes subidas del gas y la electricidad. El coste de la instalación se amortiza a medio plazo. Los principales componentes de una instalación térmica son: captadores solares, acumuladores, intercambiador de calor y las bombas de circulación. La gran diferencia con el sistema fotovoltaico es que en este caso se utiliza el calor del sol en lugar de la luz solar.